
Elegido Diputado suplente por Cataluña el 24 de febrero de 1810 por veinticuatro votos de los cuarenta y ocho electores en el aula capitular de Tarragona, se le entregó su poder el día 25 de febrero, siendo aprobado por las Cortes el día 17 de septiembre de 1810 al sustituir al diputado propietario Juan Gispert por fallecimiento de éste. Formó parte de la comisión de once diputados encargada de elaborar un proyecto de arreglo y organización de las provincias, así como de las de Justicia, Premios y Eclesiástica.
En el debate sobre los señoríos, pronunció un breve discurso en el que denunciaba los gravámenes que varios pueblos de Cataluña experimentaban bajo el dominio del duque de Medinaceli, criticando a los jurisdiccionales y no encontrando motivos para que siguieran existiendo. Con respecto a los territoriales, pidió que se nombrara una comisión en cada provincia para que entendiera sobre el particular. Sin embargo, en materia económica mostró sus simpatías por la política proteccionista del Estado.
Fue elegido Secretario de las Cortes por setenta y seis votos, y Vicepresidente por sesenta y siete, frente a los treinta y tres de Martínez de Tejada y los ocho de González Colombres. En el debate sobre la Memoria de la Gestión de los Ministerios, de forma contundente afirmó, que tenía que decir verdades amargas que demostrarían hasta la evidencia que en los negocios públicos no había habido un plan fijo y sistemático, añadiendo, a continuación, que la falta de orden y de sistema en los ramos de la administración pública traía consigo la ruina de la Patria.
Diputado suplente en las Cortes Ordinarias de 1813, volvió a serlo en las Cortes de 1820- 1822, donde se mostró partidario de la prohibición de géneros y frutos del extranjero, oponiéndose a la supresión del diezmo en Barcelona.